El regreso del caballero oscuro, ‘Batman’, de manos del realizador-guionista Christopher Nolan, además de resultar algo más que un 'blockbuster' con ínfulas, es la traslación perfecta de un universo marcado por la estrecha relación entre héroe y villano, por esa necesidad de simbiosis entre ambos que acaba precipitando en la némesis de un personaje corrompido como ‘Dos Caras’. La dualidad en el cine de Nolan, la lucha casi fraticida en una suerte de 'doppelgänger' necesario es bien conocida para aquellos que degustaron la espléndida 'El truco final: el prestigio' ('The Prestige', 2006). Pero acaso lo más interesante de esta cinta, quizá preñada de excesivos giros, se de en la ruptura de esa línea moral que separa al vengador-villano del héroe-bienhechor.