La realizadora Jennyfer Lynch es la responsable del filme premiado con el galardón a la 'Mejor película' de la pasada edición del 'Festival Internacional de Cinema Catalunya: Sitges 2008', el fallo del jurado no creó excesivas controversias, pese a que un segmento duro del público del festival - a los que habitualmente se suman un buen número de gregarios casquivanos- se adelantó a señalar que este era un premio inmerecido, de poco riesgo, e incluso cargado de pleitesía y pelotillerismo hacia un apellido-marca que siempre genera cierto glamour decadentista. Desde Judex, respecto a esa tesitura inconformista, nos gustaría expresar cierta línea coherente, algo de rigor y un tanto de tabasco argumental que nos permita expectorar los fantasmas del pretérito de un festival abonado a la polémica baldía y , en exceso, a esa demagogia pulida a roca durante años en las faldas de la cantera del famdom, sus graníticas posturas, sus militancias marciales; y no me refiero a las parcelas organizativas del festival, todo lo contrario, más bien a un tejido rémora que subyace en las colas y firma actas de defunción para desquitarse de tratos personales discriminatorios o para, sistemáticamente, reivindicar la crítica-eructo.