Cineasta imprescindible de las décadas de 1960 y 1970, Mario Bava cultivó con pasión el terror en una serie de títulos irregular pero entre la que se cuentan obras maestras de la talla de [i]La máscara del demonio[/i] ([i]La maschera del demonio[/i], 1960), [i]Seis mujeres para el asesino[/i] ([i]Sei donne per l’assassino[/i], 1964) y [i]Terror en el espacio[/i] ([i]Terrore nello spazio[/i], 1965), pero también dos producciones extraordinarias que aún hoy permanecen inéditas en nuestro país, [i]La frusta e il corpo[/i] (1963) y [i]Operazione paura[/i] (1966). A la vez diferentes y complementarias, únicas pero inseparables, constituyen probablemente las dos aportaciones al horror más personales y originales de su filmografía y ejercerían una influencia notable –y a menudo no del todo reconocida– en muchas producciones posteriores.