No se antoja tarea fácil reinventar, reconstruir o redefinir una marca, una saga y en cierto modo una religión como 'Star Trek'. Desde que en 1966 Gene Roddenberry pusiera en marcha su primer episodio televisivo, la saga ha ofrecido once largometrajes y etapas tan estables como la centrada en ‘ La nueva generación’ con Jean-Luc Picard (Patrick Steward). Esa tarea tan ardua ha recaído en manos del poper de la televisión J. J. Abrams ('Alias', 'Losts') y productor de un buen par de filmes como 'Monstruoso' ('Coverfield', 2008) de Matt Reves o la estimulante 'Misión: Imposible III' ('Mission Impossible III', 2006) dirigida por él mismo. El resultado de esta nueva entrega cinematográfica es espléndido, superlativo, y como poco nos regala un libreto pleno de guiños para iniciados. Quizá el único pero que podemos poner a esta refrescante producción es el poco riesgo en la imaginería y la ausencia de un diseño de producción propio y más específico, a la altura de clásicos como 'Blade Runner' (Id., 1982) o, ¿por qué no?, 'La guerra de las Galaxias' ('Star Wars'. 1977) de George Lucas.